Mi novia colombiana deseperada para que le llene la cara de leche caliente
Llegué a su cuarto y ahí estaba ella, mi colombiana hermosa, esperándome con esa faldita blanca que apenas le cubría el culo y una tanga celeste que se le marcaba rica entre las nalgas. No pasaron ni dos minutos cuando ya estaba en cuatro sobre la cama, completamente desnuda, tocándose esa vagina húmeda para que yo me pusiera bien erecto. Le acerqué la verga gruesa a su carita y sin pensarlo abrió esa boquita para chupármela como toda una puta. Luego la puse al borde de la cama, le abrí bien las piernas y se la fui metiendo despacio, poquito a poco, mientras ella gemía feliz recibiendo cada embestida. Después me montó mirándome a los ojos, disfrutando tener el control, hasta que se volteó en cuatro y le di duro por un buen rato. Cuando le dije que me iba a correr, se arrodilló solita y esperó con la cara levantada para recibir toda mi leche en sus ojos y su boca, dejándola más puta de lo que ya era.









