Mi suegra gordibuena me enseñó ese coño delicioso y húmedo sin remordimientos
Mi suegra es una culona bien puta, de esas que usan falditas cortas y blusas pegadas para provocar. Su marido la dejó por zorra, pero eso a mí me vino perfecto. Me invitó a su cuarto y la encontré en la cama con las piernas abiertas, sin calzón, solo con esa pollerita levantada mostrando ese panocho grande de labios gruesos. No lo pensé dos veces: le agarré los muslos, le metí dos dedos y luego tres, mientras ella gemía como una perra. Le comí esa concha hasta que se vino temblando. Quise grabar mas, pero la muy puta no me dejó pasar de ahí, aunque con verle esas tetas y ese culo me sobró para venirme como un toro.
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