Fue uno de esos días donde mi mujer se fue donde el vecino. Su hija es una mamacita, una bella paraguaya con un cuerpo de diosa. Me pide un rapidito y se abre de piernas, quiere que se lo coma entero. No se que hacer!!. Pudo mas mis ganas de follarla que de inmediato la penetre fuerte y hasta lo mas profundo que pude. Ella solo se puso a gemir y a pedir mas, parece que estaba necesitada de polla y lo mas cercano era el mio. En fin aquella tarde nos comimos a besos y follamos hasta corrernos. Fue el inicio de una aventura sexual que me tiene loco.
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