Esa noche estaba echado en la cama cuando escuché la puerta. Era mi cuñada, una cubana tetona y culona que llegó con la excusa de que su marido andaba de viaje. Sin decir mucho, se sube a la cama, me bajó el short y se metió la verga en la boca. Su mamada era tan húmeda y profunda que me tenía loco, mientras sus tetas preciosas se movían frente a mí. No aguanté y terminé follándola parado frente al espejo, viendo cómo su culazo rebotaba. Ella no paraba de gemir y pedir más, hasta que se montó de revés y me dejó correrme adentro de su coño, bien rico. Es una puta de verdad, sin importarle nada.
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