Mi cuñada borracha llegó de la fiesta y me la chupó en el patio hasta dejarme la verga adolorida de placer. La fiesta terminó y mi cuñada borracha entró tambaleándose, con su short de jean y una blusa sexy que le marcaba todo. Las palabras calientes se le escapaban solas y ya estaba excitada. La llevé al patio y le hice una garganta profunda que cumplió con creces, después la arrinconé en el baño y siguió mamando con un empeño que me dejó la verga adolorida de placer. Qué puta mamona resultó ser mi cuñada borracha, entregándose sin freno entre el calor de la noche y el azulejo frío.
4.219 vistas









