Masaje prohibido: Destrozando el coño virginal de mi cuñada
Lo que comenzó como un inocente masaje con aceite caliente se transformó en una fogosa sesión de pura lujuria. Mi tímida cuñada, al principio nerviosa y avergonzada, poco a poco se fue entregando al placer mientras mis dedos expertos recorrían cada pliegue de su rico y jugoso coño, preparándola para lo que vendría después. Sus gemidos ahogados y el temblor de sus piernas delataban su excitación, hasta que ya no pudo resistir más… En un arrebato de pasión, la tomé con fuerza, sintiendo cómo su estrecho y cálido coño se ajustaba a mi verga, milímetro a milímetro, hasta clavarme hasta el fondo. Cada embestida era más intensa que la anterior, mezclando dolor y placer en una danza salvaje que nos llevó al límite. El aceite resbalaba entre nuestros cuerpos, el sofá crujía al ritmo de nuestros movimientos y sus uñas se clavaban en mi espalda, marcando el éxtasis de un encuentro prohibido que ninguno de los dos olvidará.









