La vecina decepcionada viene a llorar y termina montando mi verga sin parar

Apenas mi mujer cierra la puerta, ella ya está tocando. Llega con ese vestido ajustado y el hilo dental marcado, lista para desquitar su frustración. Se arrodilla sin decir nada y me chupa la verga como si no hubiera comido en días, con el culo en alto y esas nalgas redondas pidiendo guerra. La monto en mi verga y empieza a cabalgar como una puta en celo, gimiendo fuerte mientras su coño aprieta. Luego la pongo piernas al hombro y la empujo hasta el fondo del culo, sintiendo cómo se estremece y grita de placer. Terminamos en cuatro, follando sin freno hasta que los dos reventamos. Ahí quedamos, sudados y sin aliento, con mi leche escurriendo por su culo abierto.

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