La tierna ecuatoriana que me pagó el alquiler con su culo y su boca de puta
Cuando alquilé mi departamento a esta latina de cara angelical, nunca imaginé que terminaría follándomela a modo de pago. Con ese cuerpo de princesa puta, cualquiera se derrite. Llevaba un camisón de seda que apenas cubría una lencería roja: arriba unos hilos que apenas tapaban sus pezones y abajo un hilo dental con una cadenita dorada que se le metía entre las nalgas. Una diosa del pecado. Se quitó el camisón lentamente, se dio la vuelta y se puso en cuatro. Con la mano corrió el hilo a un lado y me abrió el culo, invitándome. Ya tenía la verga dura como piedra. Me miró con esos ojos de santa y se metió mi polla en la boca, chupándomela como una experta. La puse en cuatro y la penetré hasta el fondo, sintiendo cómo gemía y se estremecía. Luego la volteé en misionero, mirándola a los ojos mientras le daba duro, y solo veía a una putita disfrutando sin límites. Pero ella quería más: se montó encima de mí y empezó a cabalgar suave pero profundo, hasta que le avisé que me iba a venir. Se arrodilló rápido, abrió esa boquita linda y esperó mi leche. Me dejó la verga limpia de semen, bien chupada. Una puta ecuatoriana hermosa, que paga con sexo como ninguna.









