Gordibuena culona no tenía efectivo y se deja follar por el repartidor
Ella esperaba su paquete con ilusión, pero cuando abrió la puerta se dio cuenta de que no llevaba ni un peso encima. El repartidor la miró de arriba abajo, fijándose en esas tetas firmes que se marcaban bajo la blusa y ese culo grande que explotaba contra el leggin. Sin vergüenza, la gordibuena lo invitó a pasar y se levantó el top dejando al descubierto sus tetas paraditas, duras y con los pezones erectos. Se volteó mostrándole el trasero, y él no pudo resistirse a bajarle ese short pegado hasta dejarla semi desnuda. Le abrió las nalgas con las dos manos y se puso a comerle el culo y el coño húmedo como si fuera su última comida, haciendo que ella gimiera como perra en celo. Después de esa mamada salvaje, la puso en cuatro y se la metió despacio pero profundo, disfrutando cada centímetro de esa verga dentro de su coño apretado. La cogió a su antojo hasta que ambos terminaron satisfechos, con el mejor pago que jamás había recibido ese repartidor.









