En el bus, la puta de mi novia me devora la polla hasta la ultima gota
Era un viaje largo y aburrido hasta que sentí su mano rozarme el bulto. Ella, una rubia de sonrisa traviesa y mirada hambrienta, no dudó en bajarme el cierre y sacar mi verga bien dura. Con la boca húmeda y caliente, empezó a chupármela como si no hubiera un mañana, mientras el bus traqueteaba y los otros pasajeros dormían. Cada vez que pasaba un bache, ella se atragantaba más profundo, y yo sentía cómo su lengua jugaba con mi glande. La adrenalina de que nos descubrieran solo la excitaba más. Cuando sentí que iba a reventar, le llené la boca entera de leche caliente y ella la tragó toda, lamiendo hasta la última gota de mi pico. Fue la mejor aventura de mi vida, una experiencia que repetiría mil veces.
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