Brasileña culona me cabalga la polla gorda sin quitarse la tanga amarilla
Ella llegó a la tutoría con esa carita de santa y unas gafas que la hacían ver toda intelectual, pero apenas cerré la puerta se me trepó encima como una puta desesperada. Su tanga amarilla se le enterraba en ese culo redondo que parecía esculpido a mano, y cuando empezó a cabalgarme por delante y por detrás sentí que me derretía. Las tetas perfectas le rebotaban en la cara mientras yo le agarraba las caderas llenas de tatuajes y la ayudaba a subir y bajar. No se quitó la tanga en ningún momento, solo la corrió a un lado para que mi verga se le hundiera hasta el fondo. Cuando ya no pudo más, se arrodilló, se quitó las gafas y me chupó la polla gorda como si tuviera hambre, limpiando hasta la última gota de leche. Esta brasileña tetona y culona vino a dar clase, pero terminó recibiendo la mejor lección de su vida.









