A mi novia cachonda le encanta un rapidito después de correr por la montaña
La adrenalina de la montaña nos tenía a tope, y apenas cruzamos la puerta, mi novia se quitó el leggin mojado y se quedó en tanga y brasier. Se volteó, me miró con esas ganas y se sentó en mi verga sin avisar. Ver su culito pequeño y apretado enterrándose en mi polla fue una locura, se movía como una puta desesperada por sentirme hasta el fondo. El polvo fue rápido pero intenso, sus nalguitas rebotando contra mis muslos, sus gemidos llenando la sala. Terminé cargándola bien adentro y ella quedó temblando, satisfecha, pidiendo más. Follamos riquísimo, crudo y sudado, como debe ser.
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