A los 5 minutos de conocerla ya la tenía en el baño sentada en mi polla
¡¡Casi nos cachan cogiendo en el baño!! No llevábamos ni cinco minutos de conocernos cuando terminamos encerrados en el baño de la fiesta. Ella estaba tan prendida que apenas podía mantenerse sin coquetearme, pero eso no le impidió hincarse frente a la taza del baño para chuparme la verga como si no hubiera sufrido una decepción. Con su blusa blanca y negra toda desordenada y el jean ajustado marcándole las curvas, se lo bajó justo hasta los tobillos y me dejó ver ese coño depilado, perfecto, brillante de excitación. Metí los dedos y jugué con sus labios vaginales mientras ella gemía sin importarle que nos escucharan. Luego me senté en la taza y ella se montó de espaldas, deslizándose suave hasta sentirla toda. Apenas la conocía y ya estábamos follando como si lleváramos años esperando ese momento. Casi nos cachan, pero valió la pena.









