La cámara oculta lo pilló todo. La hijastra estaba echada en la cama del padrastro, boca abajo y sin ropa, con el culo al aire y las piernas abiertas como si lo estuviera esperando. Él no aguantó y se le metió entero de una sola embestida, aprovechando que ella estaba desnuda y medio dormida. Los gemidos no tardaron en salir y la muy zorra se levantó, se puso en perrito y empezó a mover las caderas para gozar hasta el final. El muy cabrón la agarró de la cintura y le dio duro hasta correrse dentro. Todo quedó grabado sin que ninguno se diera cuenta.
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