Este pendejo no pierde el tiempo y le suelta unos billetes a Ariel, la sirvienta dominicana de nalgotas y tetas enormes que apenas le alcanza para sus gastos. Ella, con la necesidad encima, ni lo piensa y se quita la polerita celeste del gym, dejando ver un culote que revienta la tanga. Se arrodilla obedientemente y le hace una mamada de aquellas, con la boca llena y la saliva escurriendo, para después darle una rosa rica con esas tetonas sudadas. Luego se monta en su verga y cabalga sin pena, hasta que él la baja al sofá y le abre esas piernotas, metiéndosela despacio mientras le mira ese coño depilado, brillante y apretado. Terminan en el piso, en cuatro, frente al espejo, viendo cómo se la clavan sin piedad hasta que le deja toda la leche adentro.
La sirvienta dominicana de culo grande acepta follar con su jefe por dinero
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