Mi novia me pide una montada rapidita antes del trabajo hasta dejarme los huevos vacíos
Ya estaba yo listo, con la camisa puesta y los zapatos amarrados al borde de la cama, cuando mi novia mexicana entra al cuarto con esa mirada que me conoce. Sin decir nada, se baja el pantalón y se quita la tanga de un tirón, dejando ver ese coño depilado y jugoso que me vuelve loco. Se acerca y me empuja contra el colchón, montándose sobre mi verga como si no hubiera mañana. Esa culona tetona cabalga con una furia riquísima, moviendo las caderas en círculos mientras me aprieta todo adentro. No para, no me deja respirar, solo quiere sentir mi leche corriéndole por dentro. Termino reventando en su coño húmedo, con los huevos vacíos y el reloj corriendo. Ella solo sonríe, me da un beso y dice: “Anda, al trabajo, pero vuelve con ganas”.
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