Mi esposa latina me pide verga porque no puede dormir sin sexo
Ella es la esposa más cachonda y más caliente que he conocido, no puede irse a dormir sin un buen polvo. Lleva puesto un camisón holgado y debajo una diminuta tanga negra que se le pierde entre las nalgas. Tiene el pelo rubio y cuando entra al cuarto conmigo, viene moviendo el culo de forma provocativa, dejándose tocar. Mientras grabo todo con el móvil, la pongo en cuatro y le corro la tanga a un lado para empezar a metérsela despacio, poquito a poco. Ella disfruta cada embestida en esa posición de perrito, y yo pongo su camizón entre sus nalgas para que se vea aún más obsceno. Después de un rato, se pone en posición de misionero y abre las piernas lo más que puede, mostrando su coño completamente rosado y depilado. En esa posición le meto la verga lo más fuerte que puedo mientras ella gime sin parar. Termino dejándole las piernas bien abiertas, con ese coño rosado y caliente que nunca se cansa de pedir más. Si hubiera tenido sexo todo el día, aún así me pediría otra ronda.









