Manoseando el culo y la panocha de mi enfermera mientras se hace la dormida
Ella llega cansada del turno, solo con una tanguita blanca y una polerita ajustada, y se duerme como un bebé. Su novio no pierde el tiempo: le manosea las nalgas, le mete los dedos en el culo y en minutos ya le ha quitado la tanga. Ella despierta caliente, se arrodilla y le hace una mamada de verga para ponerlo bien duro. Luego se pone en cuatro y recibe una follada profunda que la hace gemir como una puta, hasta que se viene y se queda dormida otra vez, relajada y llena de leche. Esa panocha venezolana bien abierta es un manjar que cualquiera quisiera probar.
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