Mi novia dominicana se deja manosear el culo y termina cabalgando mi güevo
Estaba echada en la cama con ese short negro ajustado, el culo redondo viendo al techo como pidiendo pinga. Le besé el cuello mientras le manoseaba las nalgas a mi antojo, sintiendo cómo se humedecía toda. En minutos ya la tenía en cuatro patas, gimiendo como una zorra, pidiendo más polla. Se montó encima y comenzó a cabalgar bien rico, mirándome fijo a los ojos, hasta que se dio la vuelta y ella solita se metió mi verga gruesa para seguir disfrutando. La cámara capta todo: su coño húmedo, ese clítoris bien parado, y cómo rebota en cada embestida. Pura lujuria casera con mi dominicana.
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