El muy pendejo de mi marido dijo que no dolía; pero me dejó el culo roto y abierto

Esa mentira piadosa de que el anal no duele me la creí completa. Ahí estaba yo, completamente desnuda, echada en la cama con las piernas bien abiertas como una puta sumisa mientras él me iba metiendo la verga en el culo poquito a poquito. Mi coño depilado, bien pelado y brilloso, era testigo mudo de cómo me reventaban el ojete sin piedad. Empecé a gemir como una perra cuando sentí que me desgarraba por dentro, pero él no paró. Me abrió completa, me dejó el culo roto, abierto y adolorido, chorreando semen caliente entre mis nalgas. Esa noche aprendí que el dolor y el placer van de la mano cuando te follan como mereces.

6.113 vistas
🟢 ¿Te gustó este video? ¡Compártelo! ✨