Mi peluquera chilena me provoca y termino follándomela en la silla
Llegué a la peluquería del barrio solo para un corte, pero ni bien entré supe que iba a terminar bien dentro de esa chilena culona. Ella me recibió con una sonrisa de puta, el culo parado y unas mallas de encaje que se le metían bien en la raja. Mientras me acomodaba en la silla, no dejaba de mirarme con esos ojos de zorra, moviendo las caderas como si supiera exactamente lo que quería. En cuestión de segundos, sentí su mano rozándome la entrepierna y supe que el juego había empezado. Se subió encima de mí, me dio un beso profundo y se dejó caer de rodillas para sacarme la verga y metérsela en la boca como una perra hambrienta. La lengua no paraba de girar alrededor del glande mientras yo le agarraba la cabeza y la empujaba más profundo. Después la puse en el banco, le abrí esas piernas blancas y le enterré la verga hasta el fondo, sintiendo cómo gemía y se mojaba toda. Terminamos en la silla, en cuatro, dándole bien duro como a la puta que es, hasta que sentí que me iba a venir. Se bajó rápido y se puso a chupar la leche que le salía a chorros, sin dejar caer ni una sola gota. Disfruten viendo como terminé follando a una peluquera chilena de culo respingado y muy caliente en la peluquería.









