Mi madrastra hondureña duerme sin bragas bajo vestido blanco
El calor de la noche en Honduras nos tenía sudando en la misma cama, yo en boxer con la verga tiesa y ella, esa hembra de ebano con su vestido blanco ceñido y detalles rojos, sin nada debajo. La toqué apenas con la punta de mi polla dura en su coño jugoso y ya se abrió como puta cachonda, gimiendo mientras la follaba de cucharita, metiéndosela hasta el fondo. Le abrí las piernas al hombro, clavándola salvaje hasta que se montó encima cabalgando como loca, rebotando sus tetas y pidiendo más. Terminamos en misionero, con sus gemidos roncos mientras le llenaba el vientre de leche caliente, toda temblando de placer prohibido.
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